viernes, 1 de febrero de 2013

Administración de medicamentos en niños

Desde una perspectiva psicológica, médica o farmacológica el niño no puede considerarse un adulto pequeño. Las características morfológicas son distintas en cada edad. Esta fase del desarrollo presenta aspectos farmacocinéticos y farmacodinámicos rápidamente cambiantes que requieren pautas terapéuticas especiales.
La administración de fármacos en niños se basa en estudios realizados en adultos que son extrapolados y adaptados al menor peso del niño. Cada día son más numerosos los ensayos clínicos en niños.
Las formas farmacéuticas de presentación pediátricas tienen características propias. Conocerlas es imprescindible para poder resolver las dudas y facilitar la comprensión de los padres o cuidadores. 

Está demostrado que reforzar la información proporcionada por el pediatra a través de otras vías, permite afianzar y mejorar el cumplimiento farmacológico y reducir los errores de medicación. De ahí la importancia de la colaboración conjunta entre pediatra-farmacéutico y otros profesionales de la salud.

 

¿Por qué la mayoría de los medicamentos en la edad infantil son de administración oral?

La vía oral es la preferible en pediatría, limitada sólo en neonatos por las dificultades en su administración y en su absorción, por la inmadurez del sistema digestivo. El aparato digestivo se empieza a asemejar al del adulto entre los 6 meses y 3 años por lo que a partir de ese momento no hay diferencias significativas en la absorción oral.
La mayoría de los medicamentos administrados a lactantes y niños menores de 4-5 años son formas farmacéuticas líquidas (jarabes, soluciones orales, gotas, polvos para suspensión extemporánea, y viales bebibles).

-Ventajas: los lactantes y niños menores de esa edad no son capaces de tragar o deglutir comprimidos, tabletas, grageas o cápsulas; son más fáciles de dosificar, sobre todo, en aquellos casos en los que el niño esté bajo un tratamiento médico susceptible de modificación; la absorción de medicamentos es más rápida, lo que evita repetir dosis, dudar si el medicamento se ha absorbido o no en caso de vómitos, más seguras y cómodas.

-Inconvenientes: algunas preparaciones líquidas pueden contener excipientes como sacarosa (riesgo de caries), lactosa (riesgo de intolerancia), aspartamo (no permitido en niños con fenilcetonuria), benzoato de sodio y tartracina (riesgo de hipersensiblidad) o ser soluciones hidroalcohólicas (contraindicadas en niños con enfermedad hepática, epilepsia, daños o lesiones cerebrales o polimedicados). 

En los polvos para suspensión (formulación extemporánea) deben seguirse estrictamente las instrucciones del prospecto para evitar errores de dosificación. Los polvos para solución oral, polvos efervescentes y granulados contienen bastante excipiente, por lo que se necesitan grandes volúmenes de disolución que el niño puede rechazar.
Una incorrecta manipulación de las formas líquidas puede dar lugar a la contaminación por microorganismos, sobre todo en las formas extemporáneas, con riesgo para el niño.

Recomendaciones:


• Las presentaciones líquidas no necesitan refrigeración excepto si se especifica en el prospecto.
• Guardar siempre en un lugar fresco, seco, ausente de humedad (evita crecimiento de microorganismos).
Siempre se usará la jeringa, cuentagotas, cuchara o vaso dosificador que acompaña a cada presentación. Cuando en la boca del envase, una vez abierto, aparece una especie de cristalización del jarabe, es debido a la presencia de sacarosa en su formulación (limpiar después de cada toma). No se debe forzar al niño que se resiste activamente por riesgo de aspiración o ahogo. Posponer durante 20-30 minutos y ofrecer de nuevo la medicación. Pueden utilizarse chupetes dispensadores de medicamentos.
• Las cápsulas, comprimidos y grageas son las formas farmacéuticas indicadas para niños mayores de 5 años y adolescentes sin problemas de deglución.

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